domingo, 23 de septiembre de 2007

Nada especial

Siempre me ha gustado el olor a viernes, los colores de la lluvia, y el placer de los sueños.
Me encanta la televisión cuando está apagada, la radio cuando no funciona y el periódico cuando prende en las fogatas.
Pero tengo una obsesión ahora, los abrazos de la luna. Son mágicos y curativos, dan ánima a seres que no conocemos y que viven dentro de cada uno de humanos.
La luna es hija de la tierra y el sol. Tiene juguetes como las mareas, las mujeres y los licántropos. Tiene seguidores, como los grillos, los coyotes, y el olor de la madreselva.
Yo... yo... ¡yo!... soy descendiente de la luna, un día vendrá por mí... me recogerá y me llevará al único lugar donde la libertad existe... donde todos los días huelan a viernes, la lluvia sube pintando y los sueños tienen sabores.
-CNR-

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