La conocí en un lugar conocidamente extraño.
Eramos los dos extraños entre extraños,
buscando perdernos entre ellos o con ellos.
Nos topamos en medio de la ajena masa
a la que pertenecíamos.
Y así, casualmente
dejamos de ser extraños entre extraños,
para ser,
por algunos instantes,
sólo Leonor y yo,
aunque después,
habría que extrañarnos toda la vida.
2 comentarios:
♥ tu texto!!! tiene vida propia :D
Hey Caro, pasando a dejar un saludo, a ver tu catálogo de minificciones, a promocionar mis debrayes bloggeros, y a decirte que se te quiere.
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