Llegé, me senté, junté las hojas con el texto necesario.
Justo cuando las golpeteé sobre la mesa para acomodarlas,
¡se desprendieron cientos de sus grafíás!
Ahora tengo una bolsita llena de letras,
e infinidad de textos posibles sobre las mismas hojas...
1 comentario:
me paso lo mismo una vez, pero de mi vida se desprendieron los acentos, y ahora ya no puedo escribirlos.
aun tengo la esperanza de encontrarlos por ahi vagando
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