Llegó a aquella casa de olor a recuerdos, esta vez más intenso.
Le dijeron, señalando, que su abuelo estaba sobre el mueble de la sala.
Pero cuando destapó aquella pulida y hermosa caja de madera,
NADA !no encontró nada! ... ¡él no estaba allí!
¡Sólo había un montón de cenizas!
Ahora tendría que buscarlo en otra parte,
y no tenía idea, si quiera, por dónde empezar.
3 comentarios:
lo siento mucho caro.te mando un abrazo fuerte.
M.V
Gracias por el abrazo!
Y pues ni hablar, (suspiro) agradezco, haber tenido durante mis 27 años a un abuelo amoroso que personificaba la bondadad, la paciencia y la nobleza.
Me darías tu correo electrónico?
Saludos
C.
Caro!claro que si, te paso mi correo.
es mayelaver@hotmail.com ...
espero que aun te acuerdes de mi ;)
saludos,Mayela.
Por cierto,aprovecho para recordarte, que me fascina, en verdad muchísimo como escribes.Un abrazo.
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