Y era un ser purpúreo. Tenía cuatro piernas, cuatro brazos, dos cabezas, y un cariño tan intenso que flourecía sobra la cama.
1 comentario:
Anónimo
dijo...
Ser emergido de vaivenes violetas bajo vertientes embebidas de sus sombras púrpura la noche como el vértigo: surge de la profundidad nocturna la fluorescencia inusitada de un color que delinea unos brazos unas piernas y las cabezas de un ser que palpita entre sábanas.
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Ser emergido de vaivenes violetas
bajo vertientes embebidas de sus sombras
púrpura la noche como el vértigo:
surge de la profundidad nocturna
la fluorescencia inusitada
de un color que delinea
unos brazos
unas piernas
y las cabezas de un ser
que palpita entre sábanas.
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