martes, 3 de julio de 2012

retomando(te) los clásicos

Escrbir quisiera un canto de alabanza
y a tí cantar un soberbio monumento,
mas tan grandiosa beldad
es la tuya Dulcinea,
que no hay voces ni estadía,
no hay grafías ni alegría, 
que supere esta agonía,
de no ver si quiera,
aquella piel al filo de tu velo,
que nunca sería amiga de la mia.

1 comentario:

Sergio HF dijo...

* no hay grafos ni alegría,
que supere esta angustia,
de no ver ya si quiera,
aquella tez al filo de tu velo,
que nunca habría de ser amiga de la mía.